La pintura de la casa puede ser el elemento decorativo más potente. De acuerdo al color elegido podemos darle vida, reproducir un efecto especial o combinar tonos para obtener fuerza y elegancia. Al pintar las paredes de nuestra casa podemos cambiar el ambiente con un gasto mínimo, tomando en consideración las opciones decorativas que la pintura ofrece logrando ese toque especial y diferente.

Pintar las paredes de nuestra casa se puede utilizar como un momento de unión familiar para que la actividad sea agradable, divertida y compartida. Lo primero a considerar es el tipo de pintura a utilizar. Es recomendable valorar la lavabilidad (con un paño húmedo podemos corregir suciedad o manchas) y el cubrimiento (mientras más cubra menos capas de pintura habrá que colocar en las paredes). En el exterior se usan unas de larga duración y resistencia al sol o la lluvia.

Elegir bien los colores para pintar las paredes de nuestra casa

Elegir los colores para pintar las paredes de nuestra casa es importante para obtener el resultado esperado. Los colores neutros (blanco roto, beige) dan sensación de amplitud y limpieza; los fríos (verdes, azules) son más relajantes y los cálidos (amarillo, rojo, naranja) dan energía y vitalidad.

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Para iniciar el proceso de pintar las paredes de nuestra casa se debe hacer una limpieza previa de estas, así como también corregir grietas y agujeros. La superficie tiene que quedar limpia y muy lisa, lo menos porosa posible. Ten en cuenta la protección de los muebles, el suelo, marcos de puertas y ventanas, zócalos e interruptores con papel periódico y cinta de pintor.

El modo correcto de pintar las paredes de nuestra casa es de arriba hacia abajo para no salpicar zonas ya pintadas. Primero el área cercana al techo y rincones y así sucesivamente hasta culminar en las zonas bajas. Por lo general se aplican entre 2 o 3 capas de pintura. Al secar tendrás una casa nueva de una forma sencilla y por muy bajo costo.

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